sábado, 19 de enero de 2008

THE MAN FROM THE ALAMO (1953)

EL DESERTOR DE EL ÁLAMO de Bud Boetticher (“The Man From The Álamo”, 1953). Escrita por Philip Yordan. Con Glenn Ford, Julie Adams, Chill Wils, Victor Jory, Neville Brand, John Day. Universal, USA. (****, de 4)

El productor de cine Aaron Rosenberg reunió un día a cuatro personas para la Universal. Ese día fué uno cualquiera del principio de los cincuenta. Sus nombres eran Anthony Mann (“El hombre de Laramie”, 1955), King Vidor (“Camarada X”, 1940), Raoul Walsh (“Los violentos años 20”, 1939) y Budd Boetticher (“Los cautivos”,1957). Lo que tenían que realizar era westerns. Por aquel entonces Walsh y Boetticher estaban en su apogeo –sobre todo Walsh, al igual que Vidor y Mann. Y por lo menos de no ser así tenían en su haber cada uno filmes muy taquilleros. Esta cinta, “The Man From The Alamo” pertenece a la serie de westerns que Boetticher dirigió para Universal y es un buen augurio de lo que sería capaz de hacer años más tarde junto a Randolph Scott.
“El desertor del Alamo” está escrita por Philip Yordan, un nombre legendario en la historia del cine en cuestión de guionistas. Es famosísimo el trío que formaron Yordan-James Stewart-Anthonny Mann en los films que Mann dirigía.

Se ha especulado que no era Philip Yordan el que escribía sus guiones sino un grupo de “negros” que le ahorraban el trabajo. Son, solamente, especulaciones y lo más seguro es que sean falsas. Philip Yordan supo distinguir lo típico de lo original y supo crear unas gentes y unos ambientes ajustados a la perfección a lo que hoy se denomina western serio. Ejemplos de ello son esta cinta y “El hombre de Laramie” rutilantes guiones en lo cuales la amargura y la decepción ululan como los más crueles fantasmas de la sociedad humana.
La película es en sí todo un buen ejemplo de cine. Boetticher logra el cerrado estilo sobrio, serio, hermético de (por ejemplo) “Los cautivos” y ya vemos que esta es una pequeña obra maestra en la cual ya van aflorando, los odios, las amarguras, el verdadero sabor que tiene la vida. Boetticher sin un buen guión es bueno, con un buen guión es genial. Dentro de todo gran artesano hay un pequeño gran genio. Boetticher logró en esta cinta lograr una situación de odio, de decepción como ya decía antes, hay, en fin, una aureola de tristeza tambien. El desertor, John Stoud abandona el Álamo con la intención de poner a salvo a su mujer y a sus hijos de los mejicanos pero cuando llega a su rancho éste ha sido destruido y su esposa y su pequeño hijo han sido asesinados. Él quiere volver a El Álamo pero se entera de que éste ha sucumbido y nadie ha sobrevivido excepto un hombre que fué el encargado de llevar una carta a Sam Houston. Son muchas las penurias que Stoud (admirable Glenn Ford) ha de sufrir; por un lado los norteamericanos, sus compatriotas lo quieren ahorcar por se “un traidor a la bandera” y además ha de ver vengada a su familia. Un patetismo sale a relucir en el film. Un patetismo que ya es habitual en el western de este tiempo.

NOTA: A causa de una confusión hemos escrito en la presente crítica que el guión del film era de Philip Yordan; no. El guión no es de él sino de Steve Fischer. Pero eso no importa, sigue siendo estupendo y patético en el fondo y como ya hemos dicho con unos caracteres parecidos a los de “El hombre de Laramie”. Philip Yordan sí es el autor de “Cuando ruge la marabunta”

(1982)