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sábado, 13 de octubre de 2007

THE LADY FROM SHANGHAI (1947)

LA DAMA DE SHANGAI. De Orson Welles. (“The Lady From Shangai.”) 1947. Con Orson Welles y Rita Hayworth. USA. Columbia Pictures. (****, de 4)

En el tiempo en el cual el genial Orson Welles y la hermosa Rita Hayworth están casados, cuenta la leyenda que al necesitar Welles 50,000 dólares para poder llevar a cabo una de sus producciones teatrales llamó al jefe de la Columbia y le dijo que si le entregaba dicha cantidad le daría un film extraordinario. En efecto, el jefe aceptó y Orson Welles, rápidamente, cogió la primera novela que encontró junto al teléfono: “The Lady From Shangai”, de Sherwood King publicada en 1950. Puede que esta historia sea falsa, pero lo que sí es cierto es que Welles partió de este viejo libro para llevar a cabo una de las más insignes cintas del cine negro. Orson Welles con todo su talento nos muestra una fascinante historia llevada a cabo con un bajísimo presupuesto pero con toda la fuerza erótica que puede transmitir Rita Hayworth y con todo el valor cinematográfico que puede aportar un genio como éste. La cinta va cobrando secuencia a secuencia un vertiginoso ritmo plagado de sudor y sombras para ir a desembocar en un excelso final en una sala de espejos de un parque de atracciones.

1982

SED DE MAL (1958)

SED DE MAL, de Orson Welles (“Touch Of Evil”. 1958). Con Charlton Heston, Janet Leight, Orson Welles y Marlene Dietrech. USA. (****, de 4)

Entre la escasa filmografía de Welles como director podemos encontrar tres principales: “Ciudadano Kane” (1941), “El proceso” (1962) y “Sed de mal” (1958). “Sed de mal” es la menor en calidad, pero viniendo del gran maestro es un film magnífico en toda regla.

Los atractivos del cine del Orson Welles son numerosos. Cuando nosotros, por la noche, soñamos, se nos da a conocer un mundo extraño e incoherente, confuso y hasta absurdo a veces. Como pudimos comprobar en “El proceso”, cuando nosotros soñamos estamos como viviendo un film de Welles, su cine es abstracto y complicado, el cine de Welles en nuestra personalidad es el calco exacto de nuestro subconsciente. En “Sed de mal” la técnica cinematográfica empleada no puede ser considerada kafkiana, sino Orson Welles abordando un tema claro con su habitual riqueza de psicología, de nobleza cinematográfica... “Sed de mal” es la perfecta artesanía de uno de los genios del cine... aunque nadie comprenda sus mensajes. Desde el fondo de “Sed de mal” brilla la gran llama de la inmortalidad porque si un día este director, actor, argumentista, vago y con una gran maestría sobre su masa gris fuese olvidado –cosa que jamás sucederá— el cine no merecería llevar el distintivo de “arte”.

1982

EL PROCESO (1962)

EL PROCESO de Orson Welles. (The Trial, 1962) Con Anthony Perkins, Romy Schneider y Orson Welles. USA (rodada en Yugoslavia y Francia). ( * * * *, de 4 )

Yo, cuando apenas tendría 8 ó 9 años veía unas películas que cuando hoy las recuerdo me provocan añoranza por verlas visionadas otra vez. Algunos títulos fueron: “El delator” de John Ford, “Amanecer” de Murnau, cintas inolvidables del genial Carlos Saura..., “Sed del mal” del mismo Orson Welles cuya “El proceso” nos ocupa hoy.

Yo, jovencito, sabía apreciar y degustar estas películas y, cosa curiosa, jamás he vuelto a sentir la misma satisfacción.“The Trial” es, para mí, fabulosa, fabulosa y fabulosa. Es esta vez cuando he vuelto a sentir aquella degustación y aquella inolvidable sensación de estar en compañía de los ángeles porque “The Trial” es un film excelente e insuperable por poquísimos films que adopta un tono de absurdo y de pesadilla capaz de envilecer. Welles sabe compaginar de un modo maravilloso todos los ambientes y sensaciones de manera tal que llega a la locura, a la paranoia y al colmo de la esquizofrenia total llegando hasta la misma butaca en donde el apoltronado espectador alucina entre la locura y la normalidad, la demencia y la sensación de huir de algo tan grande que no puede dejar de hacerlo, porque todo nuestro pánico y psicosis está en nosotros y en el mundo. Sólo los que pueden extirparlo para que nazca uno nuevo en un film llega a ser un genio en el cine. Orson Welles lo ha hecho.

(1982)