sábado, 27 de octubre de 2007

THE BIRDS (1963)

LOS PÁJAROS, de Alfred Hitchcock. (The Birds, 1963). Escrita por Daphne Du Maurier. Con Rod Taylor, Jessica Tandy, Suzzane Pleshette. Universal. USA. (****, de 4)

Una de las más acertadas expresiones que se han dicho sobre la asombrosa genialidad de Alfred Hitchcock (1889–1980) fué la que dijo Angel Fernández-Santos: “Alfred Hitchcock es capaz de convertir a un periquito en Drácula” y, en efecto, así es, aquí en este film este inglés legendario ya en la historia del cinema, alcanza la perfección y lo divino de un modo estremecedor.

“The Birds” es, dentro de su filmografía, una de sus más redondas obras, en ella contiene secuencias maestras que dejan de una pieza al espectador. Escenas como el ataque a la escuela o a la gasolinera son verdadero nervio y verdaderas piezas de arte cuya magnificencia es indiscutible. Podemos encajar “The Birds” tal vez sin equivocarnos en la clase de cine de terror de “terror hogareño” ya que en cierto modo los fondos muestran un terror familiar aunque vaya a veces en conjunto. El ataque a la casa de Brenner es terror hogareño sin dudarlo y de una muy alta categoría. Hitchcock, como siempre, lleva a cabo sus films a tal fin que podríamos denominar su género –el de él propiamente dicho— con el nombre de “terror elegante”. En efecto, Hitchcock ha podido darnos un producto efectista y nauseabundo pero no ha optado por tal cosa sino que con su cámara ha creado una de las cintas más espeluznantes, frías y hermosas que el cine ha podido jamas ver. Hitchcock crea unas secuencias que pese a su sadismo –sadismo porque a Hitchcock le encanta jugar con sus personajes— tienen una hermosura que pocas veces ha podido ser plasmada en el celuloide.
1982
Tippi Hedren y Hitch. Una pareja imposible.

PORTRAIT IN BLACK (1960)

RETRATO EN NEGRO, de Michael Gordon (Portrait In Black, 1960). Con Lana Turner y Anthonny Quinn. Universal. USA. (***, de 4)

Michael Gordon fué uno de esos directores de cine que cuando llegó la “caza de brujas” del senador McCarthy pronto se agregó a las filas de la famosa lista negra. Así pues durante los 10 años que seguirían, Gordon no haría un sólo film pero por fin, en los años 60, el productor Ross Hunter le confía hacer una comedia y él la realiza pero cada vez sus historias van decayendo más y más.

Este film que data de 1960 es el mejor de su segunda etapa pero el resultado no es del todo convincente, el guión es flojo y tópico, la direccion tiene varios altibajos y otras cosas menores pero con sus defectos tiene un magnífico aire de cine negro pero en algunos momentos ese “negro” se diluye en “negro rosa”. (1982).
Lana Turner

THE KID (1921)

EL CHICO, de Charlie Chaplin. (“The Kid”, 1920-1921). Escrita por Charlie Chaplin. Fotografía de Roland Totherot. Con Charlie Chaplin, Jackie Coogan, Edra Porviance, Carl Miller, Tom Wilson, Lita Grey, Chuck Riesner, Albert Austin, Nellie Bly Baker, Henry Bergman, Sidney Chaplin y Phillis Allen. First National. USA. (****, de 4)

De todos los films largos y de todos sus cortos, es “El chico” sin lugar a dudas su obra maestra y sin duda alguna una de las obras maestras del cine. Una pregunta que siempre se ha planteado tras la visión de esta viejísima cinta es si en realidad es una película de humor; pues bien, no, no. Aunque el film lo haya escrito, dirigido e interpretado Chaplin, “The Kid” no es, con todos los respetos, una charlotada más. “El chico” es, sin lugar a dudas un melodrama con aires del mundo de Charles Dickens y al mismo tiempo de su tocayo Chaplin porque “El chico” contiene humor y contiene melodrama, pero un humor tan triste que hace llorar.

Adentrarse aquí en la psicología de “El chico” sería inútil, pero lo que sí podríamos hacer es aclarar que Chaplin quiso reproducir sus sucios años de niñez en el chico, en Jackie Coogan –que, curiosamente aquí lo hace divinamente pero que al llegar a adulto fué un pésimo actor.—“El chico” contiene escenas geniales y que fácilmente pueden engrosar en el museo de las escenas maestras del Cinema. Aunque todo el film es pura genialidad hay tres momentos en los cuales es imposible quedar indiferente. La lucha de Chaplin con el matón es todo un puro “gag” dotado de una habilidad inventiva tremenda, la persecución por los tejados de Chaplin intentando alcanzar el camión en el cual los enfermeros del orfanato se llevan al chico es una de las escenas más dramáticas, bellas y hermosas que el Cinema ha podido ver y el sueño onírico-expresionista de Charlot durmiendo en el suelo viene a coronar el film en uno de los momentos más excelsos y más cómico-sutil que han visto los tiempos.“El chico” tal vez sea una de las 5 mejores películas de la historia cinematográfica. (1982)

THE MONSTER FROM BLACK LAKE (1954)

LA MUJER Y EL MONSTRUO, de Jack Arnold. (The Monster From Black Lake, 1954). USA. UNIVERSAL. (****, de 4)

Como ya dijimos en la crítica al excelente film “El increíble hombre menguante”, Jack Arnold es un realizador de cintas de serie “B” que sin embargo posee tal destreza e ingenio para narrar su fantástica historias que en sus películas logra crear extrañas atmósferas alrededor de los personajes y las situaciones con un estilo netamente especial y característico de él. Así pues, si en “The Shrinking Man” Arnold nos describía con brutales fotogramas cómo la vida cotidiana de un hombre que llega a medir poco menos de un centímetro de alto puede llegar a ser un completo infierno de un modo que también llega a alucinar el espectador, en este otro ejemplo de su genial talento artesanal Arnold vuelve a desenvolverse magníficamente en el río Amazonas y en la lucha de unos arqueólogos contra un monstruo anfibio que pretende a una joven que va con ellos. El film es menor con respecto a “The Shrinking Man” pero no por ello deja de ser un encomiable vestigio de la habilidad de su realizador que desarrolla la trama con la destreza de uno de los más grandes directores de cine fantástico. (1982)

THE MAN FROM LARAMIE (1955)

EL HOMBRE DE LARAMIE de Anthony Mann (The Man From Laramie, 1955). Escrita por Philip Yordan y Frank Burt. Fotografía de Charles B. Lang (color). Con James Stewart, Arthur Kennedy, Catty O’Donnell, Donald Crisp, Alex Nicol, Aline McMahon, Wallace Ford y Jack Elam. Columbia. USA. (****, de 4)

El western, al igual que el cine negro, necesitan para llegar a alcanzar la cima de unos artesanos, de unos genios y de lo que sea con tal de no caer en la mediocridad. Por eso del western y del cine negro han salido tantas y tantas cintas ignominiosas e insípidas, anodinas y superfluas que han hecho caer a estos dos géneros (sobre todo al primero) en la mente de las personas como dos máquinas de hacer filmes intrascendentes y desde luego, infantiles; y esto es falso. En el western ha habido verdaderos genios que se han sabido recrear en el ambiente duro de aquellos tiempos (Raoul Walsh, Bud Boetticher, Anthony Mann, John Ford, Fred Zinneman...) y que han dado frutos tan inolvidables en la historia del cine (“Murieron con las botas puestas”, “Cabalgando En Solitario”, “El Hombre de Laramie”, “La Diligencia”, “Solo Ante el Peligro” respectivamente) y sin embargo ¿por qué la gente mira el género del oeste como si fuese unas peliculitas destinadas a los críos? Más o menos, hubo una etapa en que yo también aborrecí el western, se puede comprender, el oeste ha sido el tema cinematográfico más adulterado, y no es extraño, pues, que sea hoy en día el destinado antes que ningún otro a los “ghettos” o desvanes críticos de la sociedad.
Anthony Mann, como antes creo haber dicho, es uno de los grandes maestros del Cinema del oeste y como tal supo darle a sus obras unos extraños toques de crudeza y realidad que muy pocos supieron inferir a sus filmes. La realidad del western no se encuentra en contar si los indios o los americanos hacían la guerra o cuál era el verdadero “malo” de la historia. El western no es eso ni mucho menos, la autenticidad de oeste americano se encontraba en la densidad de los ambientes, en lo amargo de las situaciones, en lo duro que era vivir en aquel tiempo, en un tiempo en que las más salvajes historias se sucedían en aquella tierra en desarrollo, en un tiempo que no hace tanto que ha acabado y que volvió a resurgir de otro modo pero con idénticas fisonomías y perfiles en los años 20 cuando la Prohibición. Anthony Mann es uno de esos pocos que supieron narrar la historia de América con toda su crudeza y salvajismo de salpicaduras casi animales. (1982)

DUCK SOUP (1933)

SOPA DE GANSO de Leo McCarey (Duck Soup, 1933). Con Groucho Marx, Harpo Marx, Chico Marx y Zeppo Marx. Paramount, USA. (****, de 4)

Leo McCarey es hoy día un director de comedias sumido en el olvido. Sus obras, algunas, han perdido toda la fuerza y la garra que pudieran tener; otras, en cambio, son imperecederas y serán por los tiempos, por ejemplo:”Duck Soup”. “Sopa de ganso” es una obra maestra del cine de comedia diga lo que se diga y contiene excelentes escenas como lo pueden ser la disputa entre Chico y Harpo y el vendedor ambulante. Otra podía ser, por ejemplo las escenas de guerra que tienen toda la magnificencia de un film serio, pese a ser, sin ningún género de duda, la más cruel de las parodias de este género. Ésta es la última cinta en la cual intervienen los 4 hermanos Marx, en las posteriores: “Una noche en la ópera”, “Una tarde en las carreras”, etc... solo lo harían Groucho, Harpo y Chico.El valor del humor de los Marx consiste en las feroces –yo diría carniceras— críticas y parodias de la Sociedad y las gentes. Los Hermanos Marx son los carniceros de su tiempo, se burlan de la Historia y de lo establecido por los gobiernos; ponen, en una palabra, en jaque al planeta Tierra, y no les falta razón. Ellos no parodian sino que destrozan, despedazan, mutilan, y eso tan sólo con la parodia y el absurdo, lo cual infiere más valor a su danza antisocial y Marxiana. (1982)

DESIGNING WOMAN (1957)

MI DESCONFIADA ESPOSA. De Vincent Minelli (Designing Woman, 1957). Con Gregory Peck y Lauren Bacall. Metro-Goldwin-Mayer. USA. (****, de 4)

Vicent Minelli, esposo de Judy Garland y padre de Liza Minelli, es uno de los grandes genios artesanos del cine. Realiza como experto en el tema del musical obras maestras como “Un americano en París”. Tras esta etapa musical y con una terrible fama, Vicente Minelli dirige algunos melodramas y algunas comedias. Esta es la primera de esas últimas e intervienen Greg Peck y L. Bacall. Los resultados no pueden ser mejores, pues el realizador ha sabido marcar de tal manera ese “sello de autor” del que ya hablamos anteriormente dándole a la historia una mayor elegancia y refinamiento. Vicente Minelli es, y puede aquí comprobarse fácilmente, junto a Orson Welles, el que mejor sabe dejar constancia de un estilo de renovación del cine norteamericano. Minelli ha sabido, además, dirigir a los más mediocres actores confiriéndoles una gracia que antes no poseían.Esta cinta viene además, dicho sea de paso, como anillo al dedo para dejar constancia de las excelentes dotes humorísticas de Gregory Peck y Lauren Bacall. (1982)